Robo y matanza de animales sacia el hambre pero incrementa riesgo de enfermedades por carnes contaminadas

Sep 29, 2018

Reportes recogidos por el Hambrómetro señalan que, entre 2016 y 2018, 74 animales han sido descuartizados presuntamente para ser utilizados como comida. Perros, gatos, yeguas y aves son las especies más vulnerables

Yeannaly Fermín

@yeannalyfermin

Luisana Solano

@LuisiSolano 

En el año 2016, unas fotografías dejaron en evidencia a un hombre que descuartizaba a un perro para comérselo en Quinta Crespo, Caracas. En las fotos, se vio cómo le quitó los órganos y partes que no le interesaban para obtener la carne. Era solo el comienzo.

Entre diciembre de 2017 y agosto de 2018, fueron descuartizadas tres yeguas pura sangre pertenecientes a la facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Central de Venezuela (UCV) en Maracay, estado Aragua.

La noticia del desmembramiento de dos de estas, una de ellas en estado de gestación, se hizo viral en las redes sociales luego de que líderes estudiantil de Viva La UCV en Maracay, estado Aragua denunciara que un grupo de personas había ingresado a la casa de estudios para matar y trocear los animales y,  posteriormente, cargar con la carne. Ocho meses después, otra yegua fue despedazada y sus restos fueron abandonados en las adyacencias de la casa de estudios.

Esto ocurre mientras la escasez de alimentos básicos alcanza 72%, la canasta básica repunta más de 52.000  % en solo un año y el salario mínimo, pese al último aumenta con motivo de la reconversión monetaria, se hace insuficiente para costear todos los gastos. Estos cambios, según expertos consultados, han modificado los patrones de consumo del venezolano, pero cabe preguntarse si también han impulsado prácticas desesperadas para satisfacer las necesidades proteicas como el robo y asesinato de todo tipo de animales domésticos o inusuales en la dieta del venezolano para saciar el hambre.

Una base de datos realizada por el Hambrómetro (proyecto del portal web Runrun.es para difundir información sobre la situación de la seguridad alimentaria), sustentada en reportes de medios de comunicación arrojó que entre 2016 y 2018, 74 animales han sido descuartizados presuntamente para ser utilizados como alimento. En los datos recolectados se evidenció que perros, gatos, yeguas y aves son las especies más vulnerables.

Los estados donde se ha cometido más matanzas de este tipo son Zulia (34), Aragua (4) y Caracas (3).

Amanda Semerene, vicepresidenta del Equipo Equino de la Facultad de Veterinaria de la UCV de Maracay, donde mataron a las yeguas, aseguró que no era la primera vez que asesinaban a estos ejemplares dentro del campus.  

 

FOTO: CrónicaUno

“Se llevan la carne y dejan lo que no les sirve como vísceras, huesos y pelos.. Es difícil discernir si estas personas cometen estos actos por hambre o para vender la carne, pero es muy probable que sea para su propio consumo”, dijo Semerene.

La vicepresidenta del Equipo Equino asegura que la carne de los animales que tiene la facultad de veterinaria no es apta para el consumo humano debido a que estos son tratados solo para realizar prácticas y estudios académicos.  

Comentó que, además de yeguas, también han descuartizado vacas, toros y un padrote. “La cantidad de perros y gatos ha menguado considerablemente”, añadió.

En abril de 2017, una mujer fue filmada en Río Chico, estado Miranda, cuando desollaba a un gato a la vista de todos los transeúntes.En el video que rapidamente se viralizó en Twitter, dejaba ver que la mujer que despedazaba al gato era indigente, pues no le importaba que la grabaran y se limitaba a decir: “Sí, esto es verdad”. En el video se escuchaba la queja de varios ciudadanos que responsabilizaban al Estado y al gobernador de la entidad, Héctor Rodríguez, por la situación.

Paralelo a las denuncias sobre el robo y matanzas de animales, hay cifras que señalan el bajo consumo proteico de los venezolanos que sufre la nación. La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) del año 2017 determinó que la dieta del venezolano ha perdido cantidad, variedad y es “anémica”, debido a que carece de hierro, lácteos, calcio y, principalmente, de proteínas de origen animal.

El estudio también determinó que aproximadamente 8,2 millones de personas en el país ingieren dos o menos comidas al día y que 6 de cada 10 venezolanos perdieron aproximadamente 11 kilos de peso en el último año.

Cifras de la Federación Nacional de Ganaderos (Fedenaga) apuntan que, durante el año 2017, el consumo de carne fue de cuatro kilos por persona, es decir, 19 menos que en 2012, cuando cada habitante consumió 23 kilos de proteína animal.

 

Cambios en el patrón de consumo

Pablo Hernández, nutricionista y profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV), explicó que el alimento, desde el punto de vista biológico, es la sustancia que sirve como transporte de nutrientes. Bajo este concepto, cualquier animal de los casos mencionados pueden ser considerados alimento.

Sin embargo, Hernández destacó que hay un elemento más en el caso del ser humano: el social, porque un alimento tiene que ser socialmente aceptado. En el caso venezolano, las proteínas animales más ingeridas son pollo, carne de res y pescado.

“La sociedad está perdiendo parte de su cultura y parte de los principios sociales del ser humano. Está perdiendo sus costumbres. Va perdiendo los miedos a muchas cosas”, aseguró.

Señaló que, además de las proteínas tradicionales, en el interior del país también se ve el consumo, por algún evento especial o por temporadas, de animales como chigüire, lapa, venado, iguana e incluso culebras. Pero indicó que hay un repunte en el consumo de estas proteínas y que empezaron a surgir otras como el rabipelado, paloma o caballos.

Ante la escasez de las proteínas tradicionales y con el argumento de la “guerra económica”, en septiembre de 2017, Freddy Bernal, jefe de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), anunció el plan cría de conejos y de cabras en corrales caseros.

“Hay un problema cultural, porque nos han enseñado que el conejo es una mascota bien bonita, pero este es un animal que sirve como fuente de alimento. Hay que hacer una campaña para que el pueblo entienda que el conejo no es una mascota, sino 2 kilos y medio de carne”, dijo en una alocución.

“La agresión de Trump contra el pueblo de Venezuela es una gran oportunidad para revisar y cambiar patrones culturales de consumo, porque nos han inducido a comer lo que al imperio le interesa”, aseguró Bernal. Sin embargo, del plan nunca volvió a hablarse. Tampoco hubo campañas públicas que informaran sobre los cuidados que debían tener quienes decidieran dedicarse a criar animales en sus hogares.

Un análisis de Cáritas Venezuela afirma que la segunda estrategia de sobrevivencia aplicada por las familias para proveerse de comida es la de consumir alimentos no usuales (cultivos o proteínas no comunes en la dieta diaria). Solo entre septiembre y diciembre de 2017 tuvo un repunte de 90 %.

De abril a julio de 2018, esa cifra bajó a 72 %, al igual que otras estrategias, como consecuencia de los ingresos que obtuvieron las familias a través de bonos y beneficios que fueron otorgados en medio de la campaña electoral presidencial. Las migraciones y remesas que han llegado del exterior también han influido en ese descenso, de acuerdo con la organización.  

Ante la ingesta de estas carnes, el nutricionista advierte que pueden traer consecuencias sanitarias, pues en muchos casos los animales están libres y no cuentan con ningún tipo de registro que garanticen su salubridad. Por tanto, podrían convertirse en un fuente de enfermedades gastrointestinales, dermatológicas o problemas con parásitos.

El experto agregó que la condición precaria de las personas que consumen estos alimentos también pueden ser un factor de riesgo pues o no saben cómo prepararlos, o no tiene las herramientas o utensilios necesarios para hacerlo correctamente.

El nutricionista pidió tener cuidado con las proteínas que se consumen e invitó a aprovechar las vegetales, como granos con cereales (por ejemplo, caraotas con arroz), que pueden ser mezcladas con un cítrico para aprovechar el hierro.

 

Zoológicos en la mira

Las especies protegidas y en cautiverio también están expuestas. La situación en el Zoológico Metropolitano del estado Zulia es alarmante. En febrero de 2018, Elio Rojas, presidente del parque denunció que en cinco meses 32 animales, en su mayoría aves, fueron robados del parque.  

“Guacamayas, venados, palomas domésticas, chigüires, loros reales, tortugas morrocoy, dantas, cerdos vietnamitas y monos capuchinos son el blanco fácil del hambre”, dijo Rojas.

En el Zoológico de Caricuao, en Caracas, despedazaron un caballo en julio de 2016. Voceros de Inparques denunciaron que solo consiguieron la cabeza y el costillar.

Los casos de matanzas de animales no se detuvieron este año. El 23 de septiembre de 2018, el reportero de sucesos Eleazar Urbáez denunció en Twitter que los restos de un caballo fueron hallados en en la avenida Casanova Godoy de Maracay, en el distribuidor Metropolitano.

 

FOTOS: @FEDGLOCK 

En las imágenes se observa que del animal solo dejaron la cabeza, osamenta y vísceras. Según el tuit del periodista, la matanza se ejecutó para aprovechar la carne del equino para consumo humano.  

Al bajo consumo de carnes, se suma lo difícil que de hallar el producto en el mercado. Cifras del Hambrómetro, aportadas por la Red Agroalimentaria de Venezuela, arrojaron que la escasez de este rubro en agosto alcanzó 80 %.

“Cada día es más difícil producir. Los gastos veterinarios, de transporte y mantenimiento están dolarizados y, si a eso se le suma los problemas de luz, el resultado es que la producción cárnica disminuya”, comentó sobre Cipriano Heredia, expresidente de Fedenaga y médico veterinario.

Leonardo Figueroa, presidente de la Asociación de ganaderos del Táchira (Asogata), asegura que es difícil llevar un control de los robos y descuartizamientos de estos animales pues mucha gente no denuncia y el gobierno no da cifras oficiales.

No obstante, los reclamos que recibe le permiten señalar que los terrenos fértiles en producción que están cerca de los poblados en los estados llaneros son afectados.

Sobre el cuidado de los animales para el consumo humano, Figueroa explica que estos deben tener al menos dos ciclos de vacunaciones: uno en la entrada de agua, a principios de año, y otro durante la salida de agua, hacia finales de año. En este ciclo, los animales son inmunizados contra la fiebre aftosa, la rabia y la clostridiales, entre otras enfermedades.

Además, se debe cumplir mensualmente la desparasitación del ganado para su mejor rendimiento y cualquier tratamiento especial que requiera el animal dependiendo de su condición.

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