El hambre contribuye a la disminución de deportistas en Venezuela

Abr 11, 2019

Pese a que algunos cuentan con beneficios gubernamentales, están al tanto de las repercusiones que ha tenido la escasez y elevados precios de la comida en el acontecer deportivo nacional

Además de consumir una elevada cantidad de calorías a diario, deben ingerir suplementos vitamínicos que en su mayoría se cotizan en divisas

 

Francisco Zambrano

@franzambranor

Fotos: Abrahan Moncada

@Monkda92

 

Al pesista Jesús González le ha tocado sacar dinero de su bolsillo para comprar suplementos vitamínicos. El trujillano de 25 años compite en la categoría de 109 kilogramos.  y para mantener el peso tiene que alimentarse de cuatro a seis veces al día. Pero para un atleta de su calibre, comer no es suficiente. Necesita tomar complementos, merengadas y fórmulas que le reporten energía adicional.

“A veces tengo que comprarlo yo porque no llega la ayuda a tiempo y corro el riesgo de perder años de trabajo. Tienen un precio que va de 30 a 50 dólares”, dijo González en el gimnasio contiguo a la Federación Venezolana de Pesas en el Velódromo Teo Capriles de La Vega, sede del Instituto Nacional de Deportes.  “Con lo que invierto en suplementos alimenticios, mi mamá y mis hermanos pueden comer por un mes”, agregó.

El entrenador Carlos Padrón advierte que la dieta de los pesistas de alta competencia debe estar repleta de proteínas, carbohidratos y complejos vitamínicos. “Huevo, arepa, queso, fororo, atoles, pollo, carne, pescado, frutas y por supuesto mucha hidratación”, dijo.

“Este es un deporte que si no estás bien alimentado, ya perdiste”, advirtió.

Jesús González, como el resto de los integrantes de la selección nacional de pesas, disfruta de tres comidas diarias en el comedor del IND, una ventaja que no poseen atletas que estén fuera del combinado. “El Trompo”, como le conocen en el argot deportivo, ingiere de 4 a 5 mil calorías diarias. “A veces como sin ganas, pero debo hacerlo para ganar peso”.

Jesús González

Jesús está consciente que la dificultad para alimentarse bien en Venezuela ha mermado las filas del deporte. “Colombia, que es nuestro más acérrimo rival en esta disciplina, organiza una competencia nacional y debe emplear una semana al evento por la cantidad de atletas. Nosotros hacemos uno en tres días. A nosotros los atletas también nos afecta la crisis económica”.

Jesús tiene cinco hermanos, de los cuales dos emigraron a Ecuador y otra a Chile. De vez en cuando piensa que con lo que gasta en su carrera podría ayudar a su mamá y dos hermanos que aún viven en Trujillo.

Padrón indicó que es harto complicado para un atleta de escasos recursos mantener un régimen adecuado en las pesas. “Si no tienen la ayuda de sus padres es muy cuesta arriba. La crisis ha provocado un colapso y por eso ves menos atletas en los gimnasios”.

Génesis Rodríguez, medalla de oro en los pasados Juegos Centroamericanos en los 55 kilos, sostiene que la alimentación es lo más importante para un atleta.

Julio Mayora 

“Si no comes bien te mareas y te puedes hasta desmayar… Lo primero que te pregunta un entrenador de pesas es si comiste bien”, dijo Génesis Rodríguez.

Julio Mayora, con experiencia en Mundiales, Centroamericanos y Panamericanos en la categoría de los 67 kilos, coincide con sus compañeros. “Gracias a mis padres y al IND he podido tener esa carrera y alimentarme bien, aunque es obvio que ahora no es como antes, uno a veces come lo que puede y no lo que quiere”.

 

Atletismo: “Comer frutas ya es complicado”

A un costado de la destartalada pista del estadio Brígido Iriarte de El Paraíso, la atleta paralímpica Irene Suárez atiende las instrucciones de su entrenadora cubana Lourdes Garzón. Después de escuchar tres palmadas inicia la carrera. Salta una, dos, tres, cuatro veces. Descansa y vuelve a empezar. Irene sabe que debe mejorar su marca en el salto largo, por ello se ejercita con tanta insistencia.

Se hidrata constantemente. El sol es inclemente la mañana de ese martes. En su carrera sobre las pistas de casi 15 años, Irene sabe que la alimentación es fundamental.

“Cuando estamos en una concentración no nos preocupamos por la comida, pero cuando llegamos a casa es otra cosa. He tenido que reemplazar unos alimentos por otros”, señaló Suárez.

Irene Suárez y su su entrenadora Lourdes Garzón

“Antes comía muchos vegetales, ahora lo que me pongan. Todo está increíblemente caro”, dijo Suárez

Irene nació ciega producto de una patología congénita. Con 19 años compitió en los Juegos Paralímpicos de Beijing 2008 en las categorías de 100 y 200 metros planos. En ambas pruebas consiguió diplomas olímpicos.

“La alimentación en estos momentos no es la más adecuada, nosotros como atletas de alta competencia tenemos la comida garantizada en el comedor del IND. No es mala, pero ha desmejorado”, dijo la atleta.

Denny Brito ya no compite, tiene ocho años entrenando a atletas de categorías menores. “Un atleta de alta competencia debe comer entre 5 o 6 veces al día, hay que comer antes y después de entrenar, en teoría dos proteínas al día. Idealmente uno debe consumir muchos jugos naturales, yogures, pollo y ensaladas. Las comidas deben tener los nutrientes necesarios para un alto rendimiento. Hoy en día es complicado cumplir con todos esos requerimientos”, dijo.

A escasos metros, Keiverlyn González hace estiramientos. La atleta de heptatlón acude casi a diario al Brigido Iriarte. Sabe que la única forma de colgarse una medalla en una competencia es entrenando duro.

 

Keiverlyn González

“Los atletas de alta competencia tenemos una demanda calórica muy alta. Tenemos que comer más de tres veces al dia. A mí me da mucha hambre después de entrenar”, dijo la atleta de 21 años. “Antes de ejercitarme me puedo comer una arepa con huevo o unas panquecas y después todo lo que me dé la gana”, agregó.

González dijo que no todos los atletas tienen la posibilidad de frecuentar el comedor del IND. “Al comedor lo han mejorado, pero no es suficiente. Antes las raciones eran más generosas. Te daban manzanas de postre, ahora no”.

Una atleta que no disfruta del comedor es Yenisquel Alfonso, corredora de los 400 metros planos y los 400 metros con vallas. Alfonso trata de desayunar lo mejor posible para poder entrenar fuerte y ganarse un puesto en la selección.”Si uno no se alimenta bien no va a rendir, la alimentación es fundamental para tener un buen rendimiento”.

A Yenisquel le ha costado mantener una dieta balanceada.

 

“Cada vez es más difícil alimentarse adecuadamente. Comer frutas ya es complicado”, dijo Yenisquel Alfonso

Boxeo: “Hay chamos que se han desmayado en el ring porque no han comido”

En el club de boxeo “Hermanos Arnal” de El Paraíso, un hombre sostiene un teléfono y le enseña a Jesús Rafael Oronó la pelea cuando conquistó el título mundial súper mosca al vencer al surcoreano Seung-Hoon-Lee en 1980. “Pantoño” aguarda por sus alumnos. El otrora monarca de las 115 libras está ansioso por repartir los conocimientos que adquirió y que le llevaron a recorrer el mundo representando al país.

 

Jesús Rafael“Pantoño” Oronó

A escasos metros, Elyskar Marín, campeona nacional en los 34 kilos, le da golpes a un saco. Su mamá Solangis Moreno (38 kgs), salta la cuerda. Ambas se preparan para subir al cuadrilátero.

Elyskar tiene 12 años y boxea desde los 7. Su padre Alexander la acompaña y la supervisa. Dice que alimentarse bien es difícil. “Su mamá comenzó a boxear por defensa personal y luego inscribió a la niña”.

Tanto Solangis como Eyskar no desayunan. Comienzan a entrenar y después comen. “Puede ser avena, arepa, un revoltillo de huevos, una tortilla de plátanos”, dijo Solangis. “Si no hay carne, a la niña le damos pasta con leche y queso”, agregó.

Solangis dijo que los boxeadores deben tener una dieta estricta especialmente para mantenerse en el peso. “Luego de las 12:30 pm comemos arroz con lentejas, carne y pollo, si hay. De merienda comemos galletas, piña, guayaba, cambur, jugos naturales en la medida de lo posible”. Confiesa que en un par de oportunidades se ha sentido mareada. “Regularmente compramos cambur porque sube el potasio”, dijo.

 

Solangis Moreno

Oronó dice que entre la inadecuada alimentación y los problemas de transporte, los muchachos ya no van a entrenar.

“Hay chamos que se han desmayado en el ring porque no han comido, además de comer bien tienes que tomar vitaminas”, dijo el ex campeón. Según el ex monarca mundial, la mayoría de sus discípulos provienen de La Vega, Caricuao, Catia y 23 de enero.

Solangis vive en la UD3 de Caricuao con su esposo e hija. A pesar de las adversidades atiende al gimnasio con regularidad porque es su pasión. “Dejé de entrenar un tiempo porque estaba desanimada. He conocido gente que tiene talento para boxear, pero por necesidad no puede seguir entrenando y termina trabajando en camiones vendiendo frutas y verduras”, manifestó.

Al fondo del recinto, dándole golpes a una pera, está Ezequiel Da Fonseca. El pugilista de 19 años pertenece a la categoría de 66 kilos. Antes de llegar al boxeo hizo kung fu, karate y kempo. Relata que apenas tuvo su primera pelea en el Centro Comercial Los Molinos de San Martín. Considera que come, pero no se alimenta.

 

Ezequiel Da Fonseca

“Arroz con lentejas es lo que más uno come. Me quería meter en una universidad, pero tuve que trabajar. Mi sueño es poder boxear a nivel profesional, nunca es tarde”, dijo Da Fonseca.

Voleibol: “Si no hay comida, no hay deporte”

El cubano José David Suárez está a cargo del voleibol venezolano desde 1992. El director técnico ha sido testigo de la metamorfosis que ha sufrido el país en cuanto a condiciones de vida. Ahora comanda la selección juvenil masculina.

 

“Si no hay comida, no hay deporte”. Así de sencillo piensa Suárez

Sus alumnos oscilan entre 16 y 17 años. “Estos muchachos tienen un régimen de entrenamiento de ocho horas diarias, si no se alimentan bien corren el riesgo de enfermarse”.

Uno de los integrantes de la selección es Antonio Piccioni. El tachirense de 16 años afirma que come bien porque asiste al comedor del IND las tres veces al dia. “El año pasado hubo un declive en la comida, pero ahora está bien otra vez, espero que siga así. Comer es lo que nos da energía”.

A su temprana edad, Antonio está consciente que la realidad es distinta cuando está afuera de las instalaciones de La Vega. “Somos cuatro hermanos y todos están en Chile excepto yo. Ellos ayudan a mi mama con el tema de la comida. No es fácil. Espero salir adelante para poder tenderle una mano también”.

Tanto en voleibol como en boxeo, atletismo y levantamiento de pesas así como en cualquier otro deporte la alimentación es fundamental. Una comida balanceada y abundante en el caso de aquellos que tienen un mayor desgaste calórico es vital a la hora de alcanzar una marca o establecer un récord. Atletas y entrenadores venezolanos así lo entienden y luchan a diario por subir a lo más alto del podio nutricional.

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