El baloncesto en Caracas y su lucha por driblar al hambre

Nov 16, 2018

En academias de baloncesto en Caracas, entrenadores y representantes luchan a diario para ofrecerle una alimentación balanceada a los alumnos

Escaso consumo de proteínas como carne y pollo se percibe en la mayoría

Padres han apelado a la creatividad para sortear el elevado costo de la comida

 

Francisco Zambrano

@franzambranor

Fotos: Abrahan Moncada

@Monkda92 

Yamilet Hernández ha aprendido a hacer mantequilla con auyama, mayonesa con yemas de huevo y panquecas de avena. La mamá del pequeño jugador de baloncesto Alejandro Capote se ha convertido en una alquimista de la cocina en vista de los elevados costos y la escasez de alimentos en Venezuela. Pero se le ha hecho cuesta arriba brindarle al niño de 10 años una dieta balanceada y además mantenerle activo en una actividad deportiva.

Yamilet labora en el comedor de una escuela en Caricuao y al menos tres veces a la semana lleva a su hijo a la academia de básquet “Jaguares” en el complejo residencial Queseras del Medio en la UD4 de Caricuao. Sabe que cuando un chico se ejercita dentro de una cancha, casi a diario, el apetito se multiplica. Aunque todos sus esfuerzos van dirigidos a que Alejandro coma adecuadamente y haga ejercicio, su creatividad e ímpetu a veces se estrellan contra la pared de la crisis económica.

“Lo que yo gano no me alcanza para comprar carne, huevo ni queso. Alejandro a veces me dice que le duele el cuerpo y creo que es porque no le doy leche”, dijo. “Tengo la ventaja que mi hijo puede comer en el comedor donde trabajo, con todo y eso tuvimos como cinco meses sin que llegara carne”, afirmó la madre.

Yamilet Hernández es la madre del jugador de baloncesto, Alejandro Capote 

 

Alejandro es hipoglicémico y debe consumir azúcar con regularidad. “Le doy jugos de frutas y cambur”, aseguró Yamilet. En su menú hay regularmente lentejas, caraotas, cremas de verduras, papas y pasta aderezada con especias.

No es un caso aislado. La Encuesta sobre Condiciones de Vida (Encovi) de 2017 concluyó que apenas 39,9% de las familias incluyeron carne en la planificación de compra semanal durante 2017, cifra que está cinco puntos porcentuales por debajo de la de 2016 (44,1%). Similar descenso registró la planificación semanal de compra de pollo, que de 43,6% en 2016 pasó a 34,3% en 2017.

Según datos extraídos de la Encovi, en la ingesta diaria estudiada ese año había continuado la reducción de proteínas de alto valor biológico, así como el zinc, vitaminas A y complejo B. “La dieta del venezolano se centra en arroz, maíz, harina de trigo, tubérculos y hortalizas”, señaló la investigación.

Los alumnos de la academia “Jaguares” escuchan instrucciones 

 

“Hemos visto chamos que se marean porque no comen bien. Jamás en los años que tengo como entrenador me había enfrentado a una situación como esta”, sostuvo Franklin Páez, instructor de Alejandro y de una veintena más. Junto a su hermano fundó la escuela de “Jaguares” hace siete años. Sentenció que han tenido que dar un giro de 180 grados en la planificación debido a los problemas que enfrentan padres y representantes para alimentar bien a sus familias.

“Hemos bajado el trabajo de carga (ejercicios) y acentuado los fundamentos (técnicas de baloncesto), no podemos exigirle demasiado a alguien que tiene el estómago vacío”, confesó.

En Jaguares hay alrededor de 200 niños y adolescentes en edades comprendidas entre los 6 y 21 años. La mayoría son de Caricuao  y algunos de Mamera.

Páez considera que la afluencia de alumnos no ha descendido en la academia, pero si la regularidad con la que acuden. “Vienen un día sí y otro no, así es muy difícil formar a un chamo. Tenemos chamos que miden casi 2 metros, pero son delgados y les falta desarrollo muscular”.

A juicio de Páez es perentorio que los niños consuman azúcar y se mantengan hidratados. “Tratamos de hacer un compartir cada 15 días, para que aquellos que tengan un poquito más compartan con los más necesitados. Algunos representantes traen cambur, galletas y jugos”.

De acuerdo con la nutricionista Nelida Fernandez, los carbohidratos son la principal fuente de energía para los jugadores de baloncesto. “Arroz, pasta, avena, pan, papa, son fundamentales”, dice.

Antes del entrenamiento lo más adecuado es hacer una ingesta de proteínas, carbohidratos y alimentos con grasa de buena calidad. Durante la práctica se pueden consumir pequeñas porciones de frutas y la hidratación es clave y después bebidas rehidratantes y hasta lácteos.

Brenda Yanes es la mamá de Nicklas García de 12 años. Tiene toda la vida viviendo en Caricuao y considera que la práctica deportiva ha bajado en la parroquia como consecuencia del hambre.

“Yo también he aprendido y me he reinventado en la cocina para poder comer. Hacemos panquecas a base de pasta, tortillas de plátano, le doy fororo a mi hijo, cualquier cosa para que reponga las energías”, contó.

Al entrenador Franklin Páez le preocupa que la alimentación inadecuada que están teniendo los niños hoy en día vaya a pasar factura en un futuro.

Franklin Páez es el entrenador de “Jaguares” 

 

“Yo estuve trabajando un tiempo en Perú, también con baloncesto y la diferencia es notable en cuanto a contextura física, es triste que estemos en esta situación”, lamentó.

De dos a tres horas duran los entrenamientos en la academia de Caricuao

 

Algunos solo comen arroz en Coche

Pese a que familiares le envían remesas de Panamá, a Liliana Colmenares no le alcanza el dinero para alimentar a su familia como lo hacía en el pasado. Su hijo Samuel López, de 14 años, tiene más de un lustro entrenando en la escuela de baloncesto “José Antonio Rodríguez” de Coche. “Uno trata de darle la mejor alimentación, pero es complicado, hay que resolver con granos cuando no hay carne ni pollo, últimamente me ha costado mucho conseguir proteínas”, señaló.

Jonathan Contreras tiene a sus tres hijos de 14, 10 y 6 años en la academia de dónde han salido jugadores que llegaron a la NBA como Greivis Vásquez y Oscar Torres.

Apenas hace unos días le habían depositado en su tarjeta de alimentación la cantidad de 180 bolívares soberanos. “Ni para un refresco”, dijo. “Uno tiene que hacer malabares para conseguir carne y pollo porque ellos tienen que comer proteínas, nos tocó esto y hay que salir adelante por ellos”, agregó.

Según datos recabado por el Hambrómetro, la inflación mensual de octubre de 2018 se ubicó en 101,7%, mientras que la Canasta Alimentaria estuvo por el orden de los 9.115,80 bolívares soberanos y la escasez de esta fue calculada en 77,9%.

Gilberto Castillo, entrenador asistente de la escuela “José Antonio Rodríguez”, sostuvo que hoy en día los representantes se involucran más en las actividades deportivas de sus hijos en procura de conseguir vías alternas para paliar el alto costo de la vida.

Gilberto Castillo imparte clases todas las tardes en Coche 

 

“Esto es un trabajo de todos, no solo de los chamos que tienen que venir aquí todos los días. Si los padres no están pendientes y colaboran esto se viene abajo. Esto ha servido para que la gente le tienda una mano a los demás, hay mucha necesidad, pero también mucha solidaridad”, comentó.

Castillo ha sido testigo de niños que se han desvanecido en plena cancha porque no se alimentan bien. “Comen solo arroz”, dijo. “Los chamos tienen que comer balanceado, de allí es donde extraen las energías para entrenar y jugar. El consumo de jugos, leche, ensalada, suplementos vitamínicos es fundamental, así como la hidratación constante”.

De la escuela de baloncesto “José Antonio Rodríguez” de Coche salieron jugadores como Greivis Vásquez y Oscar Torres

 

La escuela “José Antonio Rodríguez” alberga alrededor de 150 alumnos en edades que van desde 4 hasta 17 años. Según Castillo la cifra es parecida a la del año pasado, con la salvedad que hoy en día los niños y adolescentes acuden a la academia con irregularidad. “Vienen cuando pueden y quieren, la gente está pendiente de comer y producir para vivir. Algunos se han ido de Venezuela”.

A juicio de Castillo, el baloncesto es una especie de oasis para los sectores populares. “El deporte saca a los chamos del ocio”

Liliana Colmenares es la madre del jugador, Samuel López de 14 años

 

Bajando la intensidad en El Valle

A Jairo Palma, coordinador de la academia de baloncesto “Mundo Deportivo” en la avenida intercomunal de El Valle, le ha tocado entrenar a niños cuyos padres han sido asesinados por la delincuencia, con padres que han emigrado de Venezuela y a niños con representantes que han caído en el alcoholismo.

“Aquí hay de todo, es complicado, pero siempre salimos adelante”, dijo.

“Mundo Deportivo” tiene 18 años de fundada y Palma ha trabajado en la cancha que queda a las puertas del barrio Bruzual por seis años.

Jairo Palma es el coordinador de la academia de baloncesto “Mundo Deportivo”

 

En la actualidad hay 208 niños inscritos en edades comprendidas entre 5 y 17 años.

Palma aseguró que este año no ha sido tan complicado como el anterior. “En 2017 hubo ausencias de niños por el tema de la alimentación. El rendimiento no era el mismo. Bajamos la intensidad de los entrenamientos por eso”.

El entrenador indicó que tanto representantes como instructores tomaron medidas y ahora el hambre se siente menos. “No es que no hay necesidad, es que ahora todos colaboran y nos ayudamos entre todos”.

“Lo ideal es que un chamo consuma 30 gramos de proteínas por kilo, coma carbohidratos diarios, la grasa también hace falta, frutos secos, verduras y frutas”, recalcó.

Palma les recomienda a los representantes que les den jugos naturales a los niños en vez de refrescos y bebidas energéticas.

“Un jugo de remolacha con naranja y zanahoria es una buena fuente de energía”

También en la medida de lo posible arroz, pan, huevos, granos y sardinas.

“Hay niños que lamentablemente no avanzan por el tema de la alimentación, siempre hay que hacer hincapié en eso”, añadió.

Este año se inscribieron poco más de 200 niños en la escuela de baloncesto de El Valle 

 

Tábata Ortega es la madre de Alan de 6 años y de Abraham Villegas de 13. Ambos tienen un año y mes en la academia “Mundo Deportivo”.

“Yo cocino como seis veces al día porque estos niños comen demasiado”, dijo. “La carne es casi imposible, por eso les compro salchicha, jamón, mortadela, sardinas, queso, trato de reemplazar con eso la carne y el pollo”, agregó.

Ortega asegura que la caja Clap que recibe una vez al mes le ayuda a solventar las necesidades alimenticias en su hogar. “La caja trae como 22 productos y con eso nos mantenemos, por supuesto hay que comprar cosas adicionales, el asunto es que todo está muy caro”, acotó.

Tábata Ortega lleva a sus dos hijos a la academia de El Valle 

 

Jugos naturales, panquecas, arepas dulces y galletas caseras son algunas de las meriendas que Tábata emplea para mitigar el voraz apetito de sus hijos entre almuerzo y cena. “A ellos los pesamos y los medimos recientemente y están bien, uno hace sacrificios para que ellos coman y estén sanos”, afirmó.

A juicio de Palma en los barrios caraqueños hay talento de sobra, pero la actual crisis conspira para que algunos se queden en el camino. “Esta situación es difícil, pero a la par vemos mucha solidaridad, creo que eso es lo que puede garantizarnos que sigamos teniendo estrellas en el baloncesto”, aseveró.

Gilberto Castillo de la escuela “José Antonio Rodríguez” de Coche anhela que deportistas de la talla de Greivis Vásquez y Oscar Torres sigan saliendo de las academias. “Es difícil en esta época, pero no imposible. Antes a los chamos los dejaban aquí y los venían a buscar a la hora que la práctica terminaba. Ahora los padres están más involucrados en el desarrollo deportivo de sus hijos. Todos sueñan con una beca que los saque de esta situacion y tambien apuestan porque las cosas en el país mejoren”.

Franklin Páez, de la escuela “Jaguares”, considera que mientras tenga vida seguirá entrenando a chamos para sacarlos del ocio y ofrecerles una alternativa de salud y entretenimiento.

“El baloncesto es vida, ha evitado que no haya tanta delincuencia en las zonas populares, aquí a los chamos les pedimos que estudien y tengan esto como una actividad complementaria. Si uno ve que un chamo tiene habilidades excepcionales entonces habla con los representantes y hace un plan específico. De aquí han salido chamos que están jugando en universidades afuera. Nosotros creemos que sí hay futuro, de lo contrario no estuviésemos aquí”, concluyó.

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