Consumo y escasez de alimentos caen a la par de la inflación

Según datos de Econométrica, de mayo a junio de 2019 la escasez de carnes bajó 6%, mientras que el aceite descendió 19%, café 15% y hortalizas 12%

De acuerdo con Cáritas Venezuela, el consumo de harinas, cereales y granos se desplomó 32% durante el primer trimestre del año, los tubérculos lo hicieron 24% y los lácteos 17%

Econométrica reportó que la inflación en alimentos y bebidas no alcohólicas descendió de 52% en mayo a 17% en junio de este año

Francisco Zambrano 

@franzambranor

 

Hace un par de años, María Alexandra Romero se paraba frente al mostrador de una carnicería cada 15 días y salía con al menos tres bolsas cargadas de proteínas para su familia de cuatro personas. Hoy en día apenas se marcha con una donde lleva lo poco que le alcanza el dinero devengado en su trabajo.

“Antes yo venía acá y compraba carne molida, carne para guisar y mechar, chuletas de cochino, bistec. Pedía dos y tres kilogramos de cada una. Eso nos alcanzaba. Hoy en día ya no compro cerdo, tengo que escoger entre carne para mechar y guisar, un poquito de carne molida y cuatro bistecs a lo sumo”, dijo Romero en uno de los pasillos del Mercado de Guaicaipuro, ubicado en la avenida Andrés Bello de Caracas.

El consumo de proteínas en el hogar de su familia descendió drásticamente en este último año. “Con el pollo es igual. Acabo de comprar dos y fueron 88 mil bolívares”, dijo Romero el pasado viernes 2 de agosto.

José Manuel Bustamante, empleado del Frigorífico “Los tres compadres” en Guaicaipuro, aseguró que los consumidores no compran como lo hacían anteriormente. 

“Este año en especial ha sido crítico, la gente compra poco. Las ventas han bajado mucho. Ya no hacen pedidos como antes”, comentó. El trabajador dijo que siguen expendiendo carne de primera, pero en menores cantidades. “La mayoría compra costilla, hueso para hacer una sopa. Medio kilo de carne para moler y la rinden con una salsa. La gente busca soluciones porque sabe que ya no puede comer como antes”.

Según datos de Asofrigo, Asoprole, Fenavi y Feveporcina, el consumo de kilogramos de aves bajó de 15,5% a 7,4% de 2017 a 2018, más de la mitad en apenas un año. Algo similar pasó con el cerdo, que pasó de 2,5% a 1,3%. El de carne bovina también  de 9,1% a 8,5%, mientras que los lácteos cayeron de 7,6% a 6,7% y los pescados de 8,1% a 6,5%. De 2013 a 2018, el consumo de estos rubros tuvo una caída de 71,5%. 

 

 

“Hay una caída enorme del consumo. La ingesta calórica-proteica ha disminuido considerablemente en 2019 y esto tiene mucho que ver con la capacidad adquisitiva del venezolano”, dijo Juan Luis Hernández, coordinador de la Red Agroalimentaria.

“Hay 13 alimentos que forman parte del núcleo calórico-proteico y en todos hemos vistos descensos en los patrones de consumo con mayor o menor grado: maíz, arroz, harina de trigo, pastas, azúcar, aceites, mantequilla, pollo, huevos, sardinas, carne, leche y queso”, agregó Hernández.

“La caída del consumo está ligada al desplome de la capacidad de compra del venezolano. Hay productos cuyo consumo ha caído en los últimos años hasta en 90%. Mientras no se recupere el salario real de los venezolanos eso va a seguir ocurriendo”, dijo el economista Luis Oliveros.

De acuerdo con el boletín enero-marzo 2019 del Sistema de Alerta, Monitoreo y Atención en Nutrición y Salud (SAMAN) de Cáritas Venezuela, rubros como carne, pescado, huevos, vegetales, frutas y lácteos son consumidos por menos de 30% de los hogares en el país. La ingesta de harinas y cereales se desplomó 31 puntos%, de 91% a 59% de enero a marzo. Algo similar sucedió con los granos (bajaron 32 puntos, de 80% a 48%) y tubérculos (24 puntos, de 63% a 39%). Los lácteos cayeron de 40% a 23%, aceites y grasas de 60% a 41% y azúcar de 67% a 48%.

Toda la caída del consumo de alimentos impacta en la alimentación del venezolano. “El ciudadano común tiene hoy en día una dieta anémica, no consume suficiente hierro, vitaminas ni minerales”, advirtió el nutricionista Pablo Hernández, miembro del Observatorio Venezolano de la Salud.

La Federación Venezolana de Industriales de la Panificación (Fevipan) advirtió que el consumo de pan en Venezuela disminuyó 50% desde 2018.

El presidente de Fevipan Tomás Ramos dijo que la pérdida de poder adquisitivo del venezolano, aunado a los obstáculos para obtener la materia prima y la falla de los servicios básicos como agua y luz han contribuido en el descenso de la ingesta de pan. “Estamos vendiendo apenas al 30% de nuestra capacidad, especialmente en las panaderías del interior”, dijo Ramos en una entrevista radial. 

 

Desnutrición galopante

La organización Cáritas de Venezuela, en su más reciente informe, reportó que la desnutrición aguda global en niños menores de 5 años en 14 estados del país (suma de severa y moderada) pasó de 7,9% a 10,2% entre los meses de enero y marzo de este año.

El 93% de los hogares encuestados por Cáritas tenía en marzo de este año una diversidad de alimentación insuficiente. En 72% de estos dijeron que habían deteriorado su ingesta de alimentos, 67% incurrieron en alguna forma de privación alimenticia y 51% se ha visto obligado a desincorporar a un miembro de la familia para comer mejor. 

“Las consecuencias las estamos viendo en niños y adultos mayores. La pérdida de masa muscular es evidente. Vemos a niños que no están creciendo de forma adecuada, que no tienen ni las calorías, ni las proteínas necesarias para desarrollarse”, dijo el nutricionista Pablo Hernández.

“El grupo de alimentos más afectado en cuanto a consumo son las proteínas: carne, pollo y pescado.  También frutas y hortalizas, que están prácticamente desaparecidas de la mesa de la familia venezolana. Más aún la leche y derivados lácteos como el yogurt. Son muy pocos los venezolanos que pueden acceder al consumo de este tipo de alimentos”, agregó Hernández.

El informe de la Alta Comisionada de la ONU para los derechos humanos, Michelle Bachelet revela que 3,7 millones de venezolanos se encuentran en estado de desnutrición y aseguró que el gobierno de Nicolás Maduro no ha empleado los mecanismos existentes para garantizar el derecho a la alimentación.

 

“Las personas entrevistadas constantemente refirieron una falta de acceso a alimentos, debido tanto a la escasez como a los precios inasequibles. La disponibilidad de suficiente comida de calidad es deficiente y los entrevistados dijeron que comían una vez o como mucho dos veces al día, y que consumían pocas proteínas y vitaminas”, reza el informe.

De acuerdo con el índice de subalimentación publicado recientemente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), 6 millones 800 mil venezolanos no cubren sus necesidades calóricas. La prevalencia de la subalimentación en Venezuela se multiplicó casi cuatro veces, pasando de 6,4% en 2012-2014 a 21,2% en 2016-2018, un incremento de 231,3%.

“Vamos a un periodo de hambruna total. Los Clap no están llegando ni a la mitad de la gente. 80% de la población no puede adquirir la Cesta Básica Alimentaria y según la FAO, 21 millones de venezolanos se están alimentando de una manera inadecuada”, dijo Juan Luis Hernández de la Red Agroalimentaria.

El nutricionista Pablo Hernández indicó que las cajas y bolsas Clap están llegando a menos gente y con menor cantidad de productos.

“Lo que viene es principalmente carbohidratos: arroz, pasta y azúcar. Tambien aceite y en algunos casos granos: caraotas, lentejas, frijoles chinos y en los últimos meses maiz para cotufa. Es decir, algo que servía como una fuente de proteínas vegetales ni siquiera es ofrecido ya. Anteriormente venían dos o tres latas de atún, ahora nada. Tampoco viene leche y si llega es de mala calidad.”, señaló Hernández.

El profesor en la Escuela de Nutrición de la Universidad Central de Venezuela alertó sobre los productos que provienen del extranjero. “Se están viendo marcas importadas que no tienen los controles sanitarios adecuados, eso puede ocasionar enfermedades en la población”.

Para Luis Oliveros salir bien librado de esta hecatombe alimenticia depende de un giro en el timón en el país. “Con Maduro manejando la economía, pensar en una mejoría es imposible”.

Mientras la anomia continúa y los precios de los alimentos siguen en franco ascenso, María Alexandra guarda en una bolsa lo poco de carne que compró en Guaicaipuro. No sabe cuándo regresará al mercado por más.

 

Hay productos, pero no quien compre

Las colas bajo el sol para poder comprar en los supermercados quedaron atrás. Ya no hay que rotar entre tantos establecimientos comerciales para adquirir los productos de la canasta básica. Aunque la variedad sigue mermada, ahora es más sencillo conseguir lo básico cuando se va al mercado. Todo, sin embargo, es un espejismo y una empleada del automercado Luvebras en La Florida, que prefirió resguardar su nombre, da la clave: los consumidores no están comprando frutas, quesos y carnes. “Ahora tenemos un poco más de carne que en anteriores oportunidades, pero igual la gente ve los precios y pasa de largo”, apuntó. 

Y mientras el consumo baja, los anaqueles y neveras de los comercios permanecen llenos. Cifras de Econométrica revelan que de mayo a junio de 2019, la escasez de carnes bajó seis puntos porcentuales de 81% a 75%. En enero de este año se ubicó en 88% y la diferencia entre junio de 2019 y junio de 2018 fue de -13%.

El índice de escasez de café, té y cacao descendió 15  entre mayo y junio de este año (de 53% a 38%). La diferencia en este rubro de junio de 2018 a junio de este año fue de -38%.

La variación del segmento aceites y grasas fue de 19% de mayo a junio de 2019 (de 61% a 42%). El promedio de escasez de este rubro en el primer semestre de 2016 fue de 97,4% y en los primeros seis meses de 2019 se ubicó en 59%. El diferencial entre junio de 2018 y junio de este año fue de -34%.

También en hortalizas el descenso de la escasez fue notable. De mayo a junio de este año la diferencia fue de 12% (de 59% a 47%). Igual patrón tuvieron las raíces feculentas (yuca, ñame, papa, batata) que experimentaron una variación de 19 puntos de mayo a junio de este año (de 56% a 37%).

De acuerdo con la base de datos del Hambrómetro, la escasez de la Canasta Básica Alimentaria cayó de 78,1% en diciembre de 2018 a 66,6% en enero de 2019 y subió a 75,5% en marzo de este año.

“Ahora se ven más productos debido a la caída del consumo y porque la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundee) ha dejado de perseguir a supermercados y abastos”, señaló el economista Luis Oliveros.

 

“Actualmente observamos productos que antes tenían precios controlados a un elevado costo y se consigue hasta variedad de pastas, arroz y pan por citar algunos rubros, cosa que no sucedía en el pasado. Es una combinación de levantamiento de control de precios y flexibilización cambiaria”, dijo Oliveros.

“Pese a que a la economía está estancada, los precios siguen subiendo y se hacen inaccesibles para los consumidores”, dijo Juan Luis Hernández, coordinador de la Red Agroalimentaria. 

 

Inflación desciende, pero el bolívar vale menos

Un patrón similar al de la escasez se percibe en las variaciones porcentuales de inflación en alimentos y bebidas no alcohólicas, que bajaron de 52% en mayo a 17% en junio de este año, según un estudio de Econométrica. 

En el rubro de carnes la inflación pasó de 80% en mayo a 6% en junio de 2019. Los aceites y grasas descendieron 93% en apenas un mes, de 102% en mayo a 9% en junio. 

La inflación en pan y cereales se ubicó en 42% en mayo y bajo 27 puntos para colocarse en 15% en junio de 2019, mientras que refrescos y jugos se ubicaron en 38% en junio luego que en mayo estuvieran en 54%.

Si bien la inflación se ha contenido en los últimos cuatro meses de acuerdo a cifras emitidas por la Asamblea Nacional, su ritmo de crecimiento se mantiene por encima de la devaluación del Bolívar.

De acuerdo al diputado Ángel Alvarado, miembro de la Comisión de Finanzas de la AN, la inflación de junio de 2019 se ubicó en 24,8%, inferior a la registrada en mayo (31,3%) y abril (44,7%). Mientras la inflación acumulada alcanzó 1.155% y la interanual 445.482%. “El salario mínimo de 40 mil bolívares mensuales solo alcanza para comprar 3,5% de la canasta alimentaria”, dijo. 

En los últimos tres meses, el dólar sube más que la inflación. A partir de marzo, la tasa de cambio del dólar paralelo ha subido entre 14% y 16% más que el índice inflacionario.

 

“Aunque no hubo un levantamiento del control de cambio en la teoría, en la práctica sí ocurrió”, dijo el economista Luis Oliveros.

 

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